Es war einmal Karl. Érase una vez Karl

París, 1982. Chanel, la gran casa de moda se encuentra en la cuerda floja, a punto de la bancarrota. La fundadora murió 10 años atrás sin dejar a nadie capaz de llegarle a los talones tanto en propuestas como en forma de pensar y opinar, hasta que llega un hombre robusto y con fama de mal genio, un genio llamado Karl…

Por Raphael Huerta.

Los años ochenta están comenzando apenas pero las consecuencias de los movimientos contraculturales a nivel mundial han dejado una huella muy profunda en la sociedad moderna. La exclusiva casa Chanel era vista por la juventud como una institución vetusta, tan rancia que sólo las abuelas y bisabuelas eran las únicas capaces de llevar encima algo con la etiqueta de la firma francesa, hasta que llegó un momento en que las mujeres de cierta edad también dejaron de ser unas apasionadas de la firma. Gabrielle Chanel había muerto una década atrás (enero,1971) sin un sucesor para su reinado. La casa no había quedado desprotegida financieramente hablando porque, la familia del socio con quien Chanel fundó su división de perfumería, se había hecho con la mayoría de las acciones de la empresa mucho antes de que Cocò falleciera, no obstante, la firma sí que quedó desprotegida en el área creativa, mientras la venta de los perfumes lograba mantenerse a flote a mitad de los años 70, la  alta costura de la casa estaba casi en el olvido, las prendas de Chanel dejaron de ser deseables, amén de que la cantidad de compradoras de couture había disminuido en todo el mundo.

 

Karl debutó como diseñador en jefe en 1983, durante meses estudió las creaciones de Chanel, el resultado del primer desfile generó sonoros aplausos, sin embargo, cuando algunos lo llamaron genio por lograr mantener la esencia de Chanel en cada prenda, otros lo degradaron a ‘copista’, lo llamaron imitador, el respondía que para saber imitar, hay que tener talento… y agallas. Lo cierto es que ése gran talento que Lagerfeld tenía para adentrarse en las ideas de Chanel, para comprenderlas y convertirlas en una propuesta novedosa, era tan extraordinario como único. Hablamos del hombre que reinventó cada silueta, cada botón y hasta la última de las hebras entramadas en cada chaqueta, obligó  a la sociedad moderna a retractarse de llamar rancia a la maison por medio de sus colecciones, logrando también que las citas así como las ventas se dispararan precisamente entre aquellas mujeres jóvenes que antes ni por error hubieran acudido a la Rue Cambon. Cuando todos creían que el momento de Chanel como un acontecimiento mundial había pasado a la historia, Lagerfeld, con papel y marcadores reposicionó a la casa como un fenómeno entre fenómenos.

La estampa de Lagerfeld también fue uno de los motivos de su éxito, él se convirtió en el mejor embajador que pudiera tener Chanel sin necesidad de que éste portara alguna prenda de la casa, aunque en un principio no vestía de negro head to toe, el look de aristócrata que cargaba era por demás soberbio. KL sedujo al mundo con gafas, abanico y una actitud no muy amable, no es secreto para nadie que era más bien arisco y muy selectivo, como tampoco lo es el hecho de que se había construido un muro de protección desde joven, quizás desde niño, cuando su madre lo llamaba estúpido frente a los demás. Él personalmente declaró que la figura materna fue severa, cruel, ahí el origen de tantos statements polémicos a lo largo de su carrera; basados en las propias inseguridades del modisto, había cosas de sí mismo que no le gustaba ver, mucho menos aceptar, como su propio sobrepeso, disfrazó el uso de sus enormes gafas oscuras diciendo que las utilizaba para ver a la gente mucho más joven de lo que realmente era, en realidad se escondía de su propia mirada, de su reflejo, de sus temores, por eso decía que la mejor terapia era trabajar, entre las colecciones para Chloé, Fendi, Chanel y su propia firma, pocos minutos le quedaban para hacer un repaso de su propia existencia,  los medios sabían que no se sentía cómodo hablando de sí mismo.

Karl en su adolescencia.

Le han tachado de misógino, racista, clasista, etc., por eso recurrí a Mari Rodríguez Ichaso, corresponsal en Nueva York para la revista VANIDADES y una de las pocas personas que interactuó con Karl desde antes que diseñara para Chanel, le he pedido que comparta con nosotros sus impresiones sobre Karl:

“Él era un genio, un hombre muy inteligente, curioso y culto, nos conocimos a finales de los años 70 cuando estaba todavía en Chloè, tuvimos una química maravillosa, hablamos por horas. Nuestras entrevistas a lo largo de los años fueron siempre demasiado sinceras y jamás escribí ninguna de las indiscreciones que él me confiaba con tanta picardía. Fue un ser humano genuino más allá de las poses y extravagancias, era sensible y sabía querer. Adoraba a Carolina de Mónaco y siempre me habló de ella con un inmenso cariño, como el cariño de un viejo tío que protege a su sobrina. Detestaba el ‘bullshit’ -o a la gente tonta y vacía de ideas y criterio-, siempre lo hacía saber inmediatamente, podría estarte hablando por horas sobre él. La moda ha perdido un talento irremplazable, uno de los pocos que quedaban”.

Mientras, Lina Holtzman, fundadora de la revista GLOW!, en su programa de You Tube; Muy Lina, expresó de él:

“(…) En el último desfile de Chanel, todos llegamos al Grand Palais con copos de nieve encima, curiosamente, fue el único día de la semana que nevó(…), el desfile termina pero él -Karl- no aparece, en su lugar saluda Virginie, su mano derecha y una voz en off nos dice primero en francés y luego en inglés que Monsieur Lagerfeld se disculpa con nosotros por no acompañarnos, estaba indispuesto… Mi mamá me esperaba en el hotel, al llegar, le dije: algo está pasando, ella me comprendió totalmente. (…) El frío que se sentía no era sólo por el clima, sino porque todos los asistentes, sabíamos, muy en el fondo, que Lagerfeld no regresaría más. (…) La última vez que lo vi personalmente fue en la boutique de Cambon, estaba muy serio, porque rara vez esbozaba una sonrisa, él estaba checando que en la tienda todo estuviera en orden, sin embargo, no generaba estrés entre la gente que allí nos encontrábamos. Creo que el éxito de Karl se debió a que nunca le faltó al respeto a Chanel”.

Karl y Mari Rodríguez Ichaso en su primera entrevista a finales de los años 70.

Lagerfeld y Mari, 40 años después, desempeñando cada uno, su apasionante oficio.

 

El hermetismo de Karl siempre tuvo ‘enemigos’, por ejemplo, Alicia Drake, autora de The Beautiful Fall, un libro que narra las historias decadentes de algunos diseñadores como Lagerfeld e YSL, en éste, se manifiestan no sólo los vicios sino también las rivalidades entre las figuras de la moda. Lagerfeld interpuso una demanda, defendió con uñas y dientes su intimidad y llamó públicamente Drake-Ula a la escritora.

Si es que Lagerfeld fue un imitador de Chanel, lo hizo muy bien, porque se mantuvo al mismo nivel de la creadora; se rodeó y codeó con las figuras más talentosas del momento pero no cualquiera podía llamarse amigo o conocido de Karl, mucho menos decirse amante o compañero de vida, igual que Coco.

Haider Ackermann y KL. En algún momento de su carrera, Lagerfeld aseguró que HA era uno de los mejores candidatos para sucederle en CHANEL.

Seymour, Lagerfeld y Schiffer.

En sentido del reloj: Karl con Gianni Versace, Carla Sozzani, Anna Wintour, S.A.R la Princesa Soraya de Irán y Susy Menkes.

Lagerfeld visitó México en la segunda mitad de los años 60, siendo el invitado de honor de un evento de gala en El Palacio de Hierro Durango, en la imagen con Charles Kovec, el famoso director de publicidad de Palacio.

 

Al heredar la fortuna a su mascota Choupette, se aseguró de seguir dando de qué hablar, esto a nivel mediático, buscando siempre esos encabezados sensacionales y un poco escandalosos, pero si nos vamos hacia lo íntimo, disponer que la mayor parte de sus bienes se utilice para dar una vida de reina a su minina, significa que entre ellos existió un vínculo sentimental profundo y honesto. Al final, le está diciendo al mundo que una felina fue capaz de ofrecerle mejor compañía que cualquier ser humano. Aún estando rodeado de tanta gente brillante, Karl se sentía solo.

KL y Hervé Leger

Steven Meisel y KL

 

Cuando mademoiselle falleció, se encontraba en la habitación de su suite del Ritz, con las paredes blancas, sin adornos, cuadros o espejos, como si se tratara de un cuarto de hospital, acompañada únicamente por su doncella Cèline, a quien le dijo: “¿Ves? Así es como se muere la gente”. 48 años más tarde, Karl ha muerto de una forma semejante a Coco, yaciendo en una cama de hospital y sin poder hacer lo que más amaba: trabajar.

Tras su partida, Virginie Viard fue nombrada casi de inmediato como Diseñadora en Jefe de Chanel, para algunos, la decisión fue demasiado veloz, para nosotros, ha sido la mejor elección y una contundente muestra de respeto al trabajo de Karl pero también de Viard, quien estuvo hombro con hombro con el diseñador durante 30 años y ahora es su turno para mantener el status de la maison. Que bueno que no cayeron en este juego vicioso de barajar nombres reconocidos, contratar a uno y despedirle 1 ó 2 años después. La familia Wertheimer tiene claro que una empresa se saca adelante trabajando en equipo y desde adentro, pero también han demostrado que saben apostar por la lealtad y confianza con quienes la merecen, con quienes se la han ganado.

“La dureza es sólo un elegante disfraz de la tristeza”. RH

Agradecemos al ilustrador mexicano Rodrigo Mondragón por la fabulosa representación de Karl Lagerfeld.

@rockomondilustrador

 

 

 

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