Carla Fernández sigue en expansión.

Con un aviso discreto (una publicación en Instagram) y un correo a la revista, Carla Fernández dio aviso que celebraría el inicio de otro capítulo en la historia de su marca. En Marsella 72, la diseñadora abre su Flagship Store (tienda insignia)  y marca nuevo rumbo de la moda en la Juárez. Carlos Didjazaá da cuenta del acontecimiento.

La invitación decía “open house 4-8 pm, fiesta 8-10pm”, llegué a las cinco, no alcancé el corte de listón (¿aún se hace?) pero me uni a los presentes que daban vueltas de un lado a otro de la boutique observando la nueva colección “Milpa”, que recién se presentó en el Victoria and Albert Museum de Londres, de acuerdo con el catálogo que daban la colección se divide en seis secciones: moda de protesta, indígena, andrógina, feminista, fashion trip y un final. Cabe destacar que la primera sección consiste en prendas que incluyen consignas incendiarias y algunas han sido usadas antes en la Women’s March de Nueva York.

Lo que Carla llama “raíz cuadrada” esta presente en cada uno de los diseños. Es el leit motif de la empresa que propone que la indumentaria indígena sale del cuadrado y el rectángulo.

Flagship Store de Carla Fernandez.

El nuevo establecimiento consta de dos pisos y una terraza; en los pisos están las colecciones a la venta y en la terraza se llevarán a cabo actividades artísticas. El mobiliario y los adornos de la boutique, que fluctuan entre la modernidad del concreto y la  ambigüedad indígena están firmados por el artista plástico Pedro Reyes, marido de Carla.

La raíz cuadrada luce luminosa en la nueva tienda.

EL MOMENTO DE CARLA

Carla estaba sonriente y amigable con todo el mundo, atendiendo a todos y a ninguno, era fotografiada por la prensa en un evento al que llegaba cada vez más y más gente que hacía fila para saludar. En la terraza encontré a Gabriela Ortega, colaboradora de la marca quien me contó los pormenores del evento y me presentó al equipo.

No es ningún secreto que la carrera de la diseñadora se ha catapultado desde que vistió a Darla K. Anderson en los Óscares del año pasado, cuando las capas charras era el item del momento. Ellos nos buscaron, me dijo Cristina Rangel, directora operativa de la marca, investigaron sobre diseñadores de moda de México y así dieron con nosotros. ¿Ha cambiado?, con los años todos cambiamos, pero ella sigue siendo mi socia y en los diez años que llevamos trabajando juntas se ha mantenido la esencia, explicó Cristina.

La capa charra en los Oscares.

La diseñadora debutó en la moda en el año 2000 después de que CONACULTA le ofreciera ser maestra de corte y confección para las Escuelas Itinerantes de Diseño Artesanal. Siempre ha estado interesada en la indumentaria indígena y ha trabajado con comunidades desde el primer día, “Hacemos poquito y hacemos lento, dijo en alguna entrevista. Aunque desde el año pasado su producción ha aumentado de manera meteórica según su jefa de confección, Angélica García.

No sobra decir que Carla también es autora de dos libros: Taller Flora (2006), donde explica qué es su marca y expone una teoría de la prenda prehispánica y El Manual de la Diseñadora Descalza (2014) en el que da instrucciones para acercarse a las comunidades y trabajar en conjunto.

Está nerviosa, algo estresada, ha sido una semana pesada, me dijo otro miembro del equipo fuera de entrevista, sin embargo, no se nota, andaba feliz. Con una sonrisa de oreja a oreja, Carla deambulaba por los dos pisos de la tienda siempre volviendo a la terraza. Es su momento, lo sabe.

Carlafernandez.com

Cardidsansa.blogspot.com

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