Descubriendo a Casilda Mut

De repente, me llega un recado veloz -como suelen ser los de Judith Yannini-: “Claire Coello te quiere conocer y tu tienes que conocer su marca Casilda Mut”. Reconozco que no conocía una firma con tal nombre, sin embargo, pocos días antes había admirado una túnica preciosa de lino negro con sutiles y finos bordados artesanales que llevaba una amiga mía, al revisar etiqueta ahí estaba el nombre: Casilda Mut.

Claire Coello, el alma creativa detrás de Casilda Mut

¿Por qué el nombre? “Porque fue el que quedó en el INPI” -me contesta Claire que me ha ido a recibir a Tuxtla Gutiérrez – “y Mut quiere decir el suave vuelo del ave”. Y así quedó. Fortuito el nombre quizá, pero el proyecto de negocio de Claire no tiene nada de fortuito. En su taller/ oficina se respira un orden envidiable con sus colaboradoras uniformadas, cada quien en su lugar, cada quien en su asunto, cada quien convencida de la personalidad y la fuerza artesanal de CM.

El equipo de Casilda Mut, enfocado y decidido como Claire Coello, ella misma.

Claire Coello estuvo asesorada por Endeavor México durante dos años y su carácter disciplinado la ha convertido en un caso de éxito. Prueba de ello: dos tiendas en San Cristobal de las Casa, en calle peatonal Real de Guadalupe; en la CDMX está en The Shops at Downtown (Isabel la católica 30) y en Plaza Grand San Ángel (Calle de la Amargura); en el showroom Cuna Quince en San Miguel Allende; en el Hotel María del Mar (Tulum, QR) y en Casa T’ho en Mérida, Yucatán.

Telas de suave tacto, el fondo perfecto para el bordado.

La línea, aunque lleva el toque artesanal del bordado y la inspiración de la región, es, sin duda, minimalista: siluetas con un dejo oriental que viene de la fascinación que siente la diseñadora por sus pares japoneses. Su impecable selección de telas, en su gran mayoría importadas, hace de esta marca un punto y aparte en esta nueva era de la “moda mexicana”.

Claire Coello nació en Alcalá, un pequeño pueblo situado a orillas del río Grijalva en Chiapas.  Siempre inquieta, desde siempre trataba de sobresalir y la mejor manera de hacerlo era creando un estilo propio al vestir.

“Siempre quería para ponerme algo diferente—relata—por lo que mi madre me dijo que aprendiera a coser porque no había presupuesto que alcanzara para todos mis deseos de ropa. Tomé un curso de corte y confección y así empezó este camino.”

Claire, enfocada y decidida, se fue a estudiar diseño a Lanspiac en Guadalajara, teniendo claro la importancia de lo artesanal en su desarrollo creativo.   “Al estar lejos de casa la inspiración artesanal se acentuó aún más pero la vida se encargó de recordarme que era momento de regresar, volví a Chiapas en el 2001 con mi hija pequeña, para reencontrarme, reinventarme y recuperarme.”

Tras los procesos de reencontrarse, reinventarse y recuperarse, Claire crea su propio negocio y desarrolla lo que hoy es una exitosa propuesta de diseño arraigado en lo artesanal.

Siluetas limpias y minimalistas distingune a Casilda Mut

Temporada con temporada el punto de partida de cada colección es un reto que nace de la necesidad de cuestionarse y explorar. “Busco elementos que me lleven a cuestionarme formas y colores en el ir y venir del camino. Después de observar, me sumerjo en una introspección. Soy amiga de los solitarios y del silencio, me declaro egoísta de mi tiempo y espacio, disfruto de la soledad, de la luz tenue, del viaje interno.

Desde la ducha y de los largos viajes en carretera hasta el papel, capturo todo lo que veo, pueblos, vestimentas, gente, gastronomía, olores y sabores. Cuando tengo el tema, lo tomo del aire y empiezo a trazar la historia”.

Un equipo vivaz integrado por más de un centenar de artesanas que hacen de Casilda Mut una hermosa propuesta de temporada..

 El aire para la primavera 2019 es de color crudo, blanco, plata, negro y azul marino. Ahora sus followers y admiradores y desde luego, su entusiasta clientela, estamos a la espera del aterrizaje que hará con la delicadeza de los bordados que cerca de 100 artesanas bordadoras de seis comunidades de los Altos de Chiapas (Chamula, Zinacantán, San Pedro Chenalhó, Amatenango del Valle, Abasolo y Huixtán), convertirán en una hermosa realidad de moda.

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