Si no te gusta el MADE IN CHINGA, ¡No lo compres!

Hace unos días platicaba con un diseñador sobre el hecho de que nunca me ha visto usar prendas de diseño nacional, él opina que al ser yo editor de una publicación como KS NEWS by ANNA FUSONI, debería llevar sólo indumentaria hecha en México. Mi respuesta fue honesta y sin miramientos: NO he encontrado nada que me guste, tanto en lo visual como al tacto. “Compra lo hecho en México” se ha convertido en una tendencia súper fuerte para muchos, pero personalmente, me dejo guiar por las sensaciones que la ropa me produce, hasta ahora he tenido dos problemas con el diseño nacional: no hay de mi talla y las telas pican…

Por Raphael Huerta.

Les voy a ser muy sincero, en varias ocasiones he visto a personalidades de la moda adquirir prendas de diseño mexicano por mera obligación, para no quedar mal con el creativo que participa en el bazar o simplemente porque sienten feo al decir que la prenda no es de su total agrado. ¿En qué momento quedó constitucionalizado que es una obligación invertir en la ropa de diseñadores mexicanos a costa de que ésta sea incómoda, rasposa o muy calurosa? ¡Ni que fuera manda!

El diseño mexicano se debe de comprar por una simple razón: PORQUE TE GUSTA, punto final. Cuando gastes tu dinero -o del banco- en creaciones “Fabriqué à Mexique”, deberías hacerlo porque la pieza en cuestión te inspira a poseerla cueste lo que cueste, porque te ha robado el aliento, porque ya te visualizaste con ésta para decenas de ocasiones, vaya, porque es funcional, práctica y hasta bonita, no para que el pobre e inocente trapo quede colgado en una percha, eso sí que es mal invertir tu dinero.

He utilizado prendas de diseño en dos ocasiones: una, en “el Mercedes”; yo transpiraba sin cesar porque la camiseta bordada era sintética -pregúntenme en dónde está… ¡Ni idea!-, y dos; durante un evento de moda en Puebla, le pedí a una diseñadora que POOOOR FAVOOOOOR me prestara -lo sé, que oso pedir prestado- una capas de su colección; acabé luciendo como una mezcla de chamán/Margarita la diosa de la cumbia y la Negrita Cucurumbé, sencillamente porque la capa, aunque preciosa y confeccionada con maestría, NO ERA UNA PRENDA ADECUADA PARA MI FISONOMÍA, no correspondía a mi estilo de camiseta básica con jeans y botas Chelsea, si me hubiera animado a pagar por ella, estaría seguramente arrumbada en algún rincón del clóset, llorando con amargura mi indiferencia.

He visto pies con llagas, adoloridos, lóbulos infectados, enrojecidos, ronchas en el torso y hasta prendas engrapadas antes del evento porque el cierre iba mal cosido, mientras, los ‘embajadores’ que las presumen, muestran ante el público su expresión facial “No. 49” que corresponde a “¿No les encanta? Yo amo mi outfit de diseñador mexicano…”, al final, piden auxilio con desesperación para quitárselo de encima. Alguna vez le dije a una chica monísima en el Mercedes que debía contarle su experiencia de uso al autor de su look. “¡Ay noooo, cómo crees! Me va odiar y capaz que hasta me deja de hablar, es que apenas va comenzando su carrera”, pero el creativo en cuestión lleva 10 años de trayectoria y ‘buen nombre’.

Entonces, mis queridos consumidores mexicanos, compren la moda mexicana que les guste, aquella que les siente bien y que por encima de cualquier cosa, tenga grabada la palabra CALIDAD en cada una de sus costuras. Comprar cosas mal hechas sólo porque son mexicanas no beneficia en nada a la industria, al contrario, es un brinco de tres metros hacia atrás.

Esa moda no debería decir “Made in Mexico” sino “Made in Chinga”.

Beaucoup de bisous!!!!

À la prochaine

 

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