IM69: Talento y CALIDAD

Mis darlings, continuamos con la charla de las colecciones que observamos durante la semana de Intermoda, ya habíamos dejado bien claro que la edición 69 se posicionó como un punto de partida para ediciones próximas. IM 69 diversificó sus #spotlights de una forma muy creativa, dando un espacio preponderante a esos cuerpos perfectos que, aunque inertes, son importantes a la hora de mostrar las creaciones de los diseñadores; los maniquíes dejaron de ser una percha para convertirse en un lienzo para el arte.

Ya lo sé, ya lo sé, por medio de diversos medios ya pudieron enterarse de “La anatomía oculta”, una serie de maniquíes intervenidos por 14 artistas cuya sede es Jalisco, éstos fueron colocados entre los pasillos de Intermoda para que las decenas de miles de visitantes tuvieran oportunidad de observarlos. Pero a mí me toca contarles un poquito más… de no ser por Madame Paquin y la Gran Exposición Universal de París en 1900, la idea de los maniquíes ‘decorados’ hoy sería una innovación absoluta. Paquin, quien en ese momento era la ‘Señora’ de la moda, mandó hacer figuras de cera para poder mostrar sus mejores creaciones de noche, confeccionadas en terciopelo, algunos maniquíes más, fueron decorados por artistas locales de la época. A esta ‘nueva onda’ se sumaron poco a poco Poiret, Chanel, Schiaparelli, Mainbocher, Duffy y muchos más. Ahora bien, la idea de subastar maniquíes intervenidos se lo debemos a las grandes guerras, la I y la II del S. XX., ya que muchas casas de costura se vieron en aprietos y comenzaron a vender los elementos decorativos de sus salones.

Intermoda subastó el jueves 19 de julio todas las piezas de arte y fue un hitazo, la coordinación de la subasta corrió a cargo de Katherine Bergengruen, directora de Manifesto, una empresa que enlaza a artistas con coleccionistas. Esta es  una estrategia que, no sólo une –una vez más- al arte con la moda, sino que crea un espacio nuevo para un público más artístico que muchas veces es un tremendo detractor de la industria de la moda, al mismo tiempo llaman la atención de ávidos coleccionistas pero también dan un espacio de visibilidad a un amplio abanico de artistas. Ojalá que ya estén planeando una nueva ‘intervención artística’ para la septuagésima edición.

Cuauhtémoc Rivas, Presidente de Intermoda, junto a Katherine Bergengruen, directora de Manifestó y coordinadora de la subasta.

 

Sobre las colecciones:

Jacobo sin A presentó una colección que ahora sí está bien protegida porque su firma ya tiene registro de propiedad intelectual –sabemos que muchos creativos están batallando con los derechos de sus marcas, así que pónganse las pilas mis cielos-. Malva, esmeralda, azul ‘infanta’, bermellón y verde manzana se conjugan con siluetas fluidas estilo djellaba, tapados sin mangas, volantes deliciosos, escotes de ojal y profundísimos y bien logrados escotes en V. Así son las características de esta colección que consta de 12 salidas, misma que se convierte en ‘el’ mejor trabajo de Jacobo. Aplaudo la selección textil y la paleta de colores porque ha logrado presentar una colección moderna pero nostálgica y además con muchísima clase. Sus piezas se me antojan para ser portadas, observadas y envidiadas en las magníficas ‘fiestas de playa’ en los yates anclados en el Mediterráneo. Sin importar la ola de calor espeluznante que azota al mundo, Carlota Casiraghi, Tatiana Santo Domingo e Ira de Furstenberg, ¡las vestirían felices de la vida!

 

Joel Salazar, el nuevo ‘sweetheart’ de la moda bohemia en México, presenta con su marca Yoemor una mezcla por demás armoniosa tanto en texturas y colores, y miren que hacer ‘patchwork’ es una empresa que no cualquier diseñador logra ejecutar con destreza. ¡Joel lo hizo! Sin duda sus musas son mujeres modernas que aman la libertad por encima de cualquier cosa. Ahora unió sus fabulosos estampados de rayas con magníficos cuadros. La caída de las telas es muy noble, con eso ha logrado una calidad inigualable. En esta colección existen dos looks que particularmente me remontan a la película “The Women” con Joan Crawford, Norma Shearer, Paulette Goddard y Rosalind Russell. Adrián, el diseñador favorito del Hollywood de la década de los 30’s se sentiría inmensamente orgulloso de Joel.

Siempre he creído que una de las cualidades importantes de una colección de moda es que ésta logre remontarnos a un lugar, una persona o una historia, que genere una chispa de complicidad entre las prendas y los espectadores, es algo parecido al momento en que Anton Ego prueba por primera vez el ratatouille de Remy, sólo que un diseñador debe seducirnos a través de la mirada. Pero ojo, un diseñador también debe de seducirnos con sus palabras, así que prepárense para las futuras entrevistas, practiquen antes si es necesario, de este modo, sus palabras y el talento de sus manos serán cómplices para confirmar de una vez por todas, el porqué merece la pena apreciar su trabajo.

Me despido con gusto esta noche, nos leemos en la siguiente entrega de Intermoda.

Kiss Kiss!!! Hug Hug!!!!

Raphael.

 

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