La gala MET 2018: Una de las ediciones más controvertidas.

Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica es el tema de la exposición que actualmente alberga el Museo Metropolitano de Nueva York y que ha dado pie para que este año la magistral gala tuviera como estandarte uno de los temas más controvertidos.

La temática se prestaba totalmente para llevar el estilo barroco al máximo, los bordados en oro y el exceso de iconos religiosos católicos como cruces, rosarios, mantos y coronas no se hicieron esperar.

Los accesorios jugaron un papel fundamental en la gala, desde las muy visibles alas de ángel de Katy Perry, hasta el discreto collar de Ana Wintour, los mas altos emblemas de la iglesia católica estuvieron presentes con fuerza sobre monturas doradas y piedras preciosas como esmeraldas, rubíes y diamantes.

 

La “Santísima Trinidad” conformada por Jared Leto, Lana del Rey y Alessandro Michele fue uno de los booms de la noche, vestidos en Gucci lograron acaparar todas las cámaras del lugar, Blake Lively cumplió con las expectativas y se llevó las palmas enfundada en un maravilloso vestido Atelier Versace con el cual cumplió con mención honorifica su participación. Como cada año, Sarah Jessica Parker fue una de las figuras más visibles de la noche y cual “reina de corazones” en un dorado y enorme vestido firmado por Dolce and Gabbana cruzó la alfombra roja causando sensación.

Al evento acudieron aproximadamente 800 personas, algunos en la lista de invitados especiales VIP, otros más pagando su boleto de 30.000 dlls. y otros pocos pagando el máximo boleto de 275.000 dlls. por sentarse en las mesas a la hora de la cena.

La Gala del Met, es una fiesta que señala la inauguración de la exposición que el Departamento de Moda del Museo Metropolitano de Nueva York organiza cada año. El tema de dicha exposición es a su vez el tema en torno al que gira la propia gala, en la que los invitados tiene que hacer una interpretación de la propuesta.

La primera organizadora del baile fue la fashionista Eleonor Lambert y desde sus inicios fue uno de los acontecimientos sociales más importantes de Nueva York, pero no fue hasta que Anna Wintour tomó las riendas del asunto en 1995 que se convirtió en un fenómeno mediático global. De Wintour fue la idea de incorporar a la lista de invitados a grandes estrellas del showbusiness y así convertir el evento en “Los Oscares de la moda”.

 

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