¡La reina de la manada SOY YO! -RIP DOÑA CATALINA CREEL-

 “¡Vamos! ¡Defiende tu pompa de jabón, tu burbuja, tu fantasía!”

“¡Eres estéril, seca, yerma!”

“A mí no me interesa la autoridad moral sino la autoridad económica, esa es la ley en mi vida”

Con frases llenas de crueldad como éstas, el personaje ‘Catalina Creel de Larios’, de la telenovela CUNA DE LOBOS, se convirtió en “la villana de villanas”. Con su inconfundible vestuario y un imponente parche en el ojo, se alzó como el ícono de moda más representativo para la cultura popular mexicana en la segunda mitad de la década de los 80. Fue tal el revuelo causado, que en algunos muros de la CDMX se leían grafitis que pedían postular a CC para presidente de la república y la verdadera familia Creel, oriunda del norte del país, misma que expresó su molestia al inicio del melodrama porque el personaje llevaba el apellido de esta renombrada familia, publicó una esquela en los períodicos lamentando el suicidio de su “QUERIDA TÍA CATALINA” al día siguiente de la transmisión del capítulo final de la historia.

Hoy, la intérprete de Doña Catalina ha partido de verdad; la gloriosa María Rubio, fallece dejando la huella más profunda en nuestra memoria.

Por Raphael Huerta.

En la primera escena de CUNA DE LOBOS -Televisa- se la ve a doña Catalina portando un albornoz color cereza y un parche de seda que cubría su ojo derecho, tomando una fuerte decisión: matar a su marido porque ha descubierto que ella ha fingido estar tuerta por más de 20 años, el homicidio lo comete con un medicamento sustraído de los Laboratorios Lar-Creel, propiedad de su familia. Desde ese momento el futuro de la historia quedó marcado por ella.

A pesar de que Catalina es un personaje inspirado en el de Bette Davis en la película “El Aniversario”, éste no se había planeado para convertirse en la máxima figura del culebrón. Los protagonistas eran Gonzalo Vega, Diana Bracho, Rebecca Jones y Alejandro Camacho, sin embargo, la divina estampa de Doña Catalina creció ante los televidentes como un huracán que arrasó con todo a su paso.

Catalina se hacía pasar por una viuda noble, religiosa y siempre con los mejores modales; sin duda la mejor anfitriona. En el fondo, era una mujer ruin, tan malvada y diabólica que resultaba irónicamente inspiradora para la gente porque sencillamente no se dejaba de nadie. Antes que cualquiera pudiera pasar por encima de sus deseos, tomaba cartas en el asunto, cometiendo asesinatos a sangre fría y con propia mano. De sus múltiples y macabras escenas psicópatas, la más traumática fue aquella en la que encaja veloz y segura un atizador de chimenea en el vientre de su nuera, que resulta ser una almohada para fingir su embarazo.

ÍCONO DE MODA

Cuando ‘Cuna de Lobos’ llegó a la pantalla chica en 1986, las hombreras eran descomunales en el vestuario femenino, a pesar de esto, crearon una imagen específica para Catalina: era gallarda a pesar de caminar un poco encorvada, lucía un peinado de principios de siglo XX, las cejas perfectamente dibujadas apuntaban siempre hacia arriba, los labios fueron generalmente rojos, sus lóbulos los adornaba con pendientes sencillos pero de excelente gusto, combinándolos siempre con un magnífico sautoir de perlas de doble vuelta. Los vestidos que portaba eran de seda; con cuello redondo y mangas largas, las faldas llegaban a media pantorrilla, aunque también eligieron para ella una buena decena de trajes sastre combinados con blusas de estampado estrambótico. Para magnificar a la malvada ‘LOBA’ recurrieron a las hombreras de volumen medio de los años 30, a los plisados y a la holgura de las siluetas de los años 20 y la calzaron con Merceditas o Mary Jane, también representativas de les annes follés, aunque también resultan inolvidables los elegantes abrigos estilo Balenciaga con que la cubrían.

Mención aparte merece el infame parche que cubría el ojo supuestamente perdido por una travesura de su hijastro José Carlos. Los vestuaristas se veían en la necesidad de confeccionar parches con el mismo material de sus trajes –el pegamento le ocasionó a la actriz severos problemas en la piel-. En ocasiones, llegaron a recortar pedacitos de tela de los propios vestidos y el director de cámaras se encargaba de que no se notara el “agujero”.

ANTES QUE VILLANA ERA UNA “MADRE CORAJE”

Catalina Creel fue una mujer despiadada con una sola debilidad: su hijo Alejandro. Se convirtió en la reina de la manada para velar por el futuro de su adorado “lobezno”. Era tan brava y voraz que el título de la historia apenas quedó perfecto para describir la relación y los enfrentamientos de Catalina con cada uno de los personajes. Su devoción, obsesión y férrea voluntad para manipular la vida de los demás la orilló a –accidentalmente- terminar con la vida de su vástago en la espeluznante escena –y un poco absurda- donde vierte azúcar en el combustible del avión privado de la familia Larios Creel.

VESTIDA PARA MATAR

Catalina portaba una peluca rubia de corte long bob con fleco espeso, gafas extra grandes de color negro, cubría su cuerpo con una extrema gabardina color negro tirano y pantalones rectos a tono. No dejaba de lado su buen gusto ni para matar, era tanta su obsesión por ser perfecta que para quitarse la vida, eligió el mismo ajuar.

MARÍA RUBIO

La polifacética actriz tijuanense declaró que el personaje terminó por ‘devorar’ su propia y real identidad ante la gente, sin embargo sus compañeros de reparto declararon siempre que María era TOTALMENTE OPUESTA a Catalina y que había sido un honor así como un gran aprendizaje compartir foros y cámaras con ella. La actriz ha fallecido el día de hoy a los 84 años.

MAY SHE REST IN PEACE

21 de septiembre de 1934 – 1 de marzo de 2018.

“La ironía le va bien a la gente inteligente pero la mala educación no la acepto en mi casa”.

Catalina Creel.

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