Volvieron las REINAS de #MBFWMx: JULIA & RENATA

by Rapha Huerta 3.483 views0

Qué maravilla de venue ha sido la Estación Buenavista, algunos temíamos que fuera súper incómodo y resultó lo contrario. Los vagones, en comparación con el sótano del María Isabel la temporada pasada, resultaron ser magníficos pent houses, aunque quizás los diseñadores, modelos y staff tuvieron un backstage algo estrecho. El resultado fue bastante bueno ya que los andenes y los vagones del suburbano en color rojo-blanco han hecho perfecta comunión y contraste con las colecciones de Mancandy, Colectivo Diseño Mexicano y Julia & Renata.

Por Raphael Huerta.

El evento se desarrolló con agilidad, aunque para las personas que asistían por primera vez fue caótico el tener que formarse una y otra vez antes de cada desfile, estuvieron de suerte porque esta ha sido la jornada más corta de la semana. Naturalmente los retrasos no faltarían y sin embargo los asistentes no sufrimos para nada, estábamos cómodos probablemente gracias a los ‘aires colados’ de los túneles que nos mantuvieron frescos la mayor parte del tiempo, y las pasarelas por fin comenzaron.

Mancandy hace una entrega llena de irreverencia y juventud; de aires andróginos, resultando ser una mezcla entre un estilo industrial/obrero/hip hop, con los respectivos toques de locura y volumen para sus siluetas rectas. Hay algunos elementos que se extrajeron de la década de los 70 y otros más, de los 90. El estampado militar y los cuadros madrás son los reyes de la colección. Una de las mejores prendas: el enterizo de mezclilla con tonos índigo y ocre, en general, todos los jumpsuits de esta colección son súper atractivos.

Colectivo Diseño Mexicano:

Hubo un poco de prisas porque dicen por ahí que uno de los diseñadores se ‘puso sus moños de diva’, retrasando a los demás. Sin embargo, ésta ha sido la mejor presentación de CDM. Alejandra de Coss hizo una colección fresca, comercial y versátil, de espíritu noventerísimo, en la que la camisa masculina de color celeste es protagonista y base de un aspecto jovial y sencillo, además se suma a la tendencia de que ésta se ‘transforme’ en un blazer cruzado, aplausos para la labor de patronaje que realizó específicamente para esta prenda.

Napoleón se decantó por los colores vibrantes: oro viejo, ciruela, azul Klein y blanco. Las siluetas son simples pero llevan cortes, piezas de colores contrastantes y cut outs. Es una colección linda, femenina y sofisticada… But!!!!! La calidad no estaba al 100, fue notorio desde lejos, hay que cuidar más los acabados.

Para Jesús de la Garsa la femineidad va primero, la suya es una colección que lo mismo es romántica y sensual, sin necesidad alguna de exponer demasiado el cuerpo. Cada prenda luce cómoda sin dejar de ser bella. Sus colores son azul, marfil y rosa pastel pero hay ‘golpazos’ de vida por medio del color ‘cáscara de limón’, amarillo girasol y granate. Las piezas favoritas son el vestido con pedrería y flores de tonos pastel, sin duda Josefina Bonaparte lo llevaría puesto, el otro, un palazzo de cuerpo entero de un color verde tan rico visualmente que se antoja comerlo, una pieza, por cierto, muy del estilo de Bianca Jagger en sus años mozos.

 

Ángela Reyna apostó también por los años 90 con un twist hipster y la deconstrucción de la camisa masculina como principal objetivo visual. Hizo ajustes por aquí y por allá; movió los cuellos de su lugar, descubrió los hombros, decoró con lazos y cenefas con tela camisera. Me ha hecho pensar en esas grandes escritoras del pasado que para ‘ponerse a trabajar’ debían estar completamente a gusto. Fue una colección pequeña pero atinada, en justa medida.

Paloma Lira lanzó a las modelos con looks multifacéticos. Trabajó con mezclilla, encaje, lamé y mesh. Una de las modelos parecía una sexy plomero con un enterizo de denim indigo, mientras que la chica en lamé dorado parecía salida de los años 80, pero fue Alejandra Infante la modelo que se llevó las miradas con un vestido columna de volantes y manga larga, todo de mesh color rosso Valentinocon aplicaciones de pequeñas perlas. Me ha encantado que cada modelo luciera diferente de las demás.

Sin duda, esperamos la presencia de estos diseñadores en la próxima edición.

Y llegó la hora de JULIA & RENATA:

 La holgura nunca se había visto tan chic, tan bien lograda, tan distinguida. Las hermanas tapatías han hecho una colección en tonos negro, blanco, lima, un tono terroso con destellos en oro y un gris perla que hizo las delicias de la asistencia. ¡Eso era volumen, eso era belleza! Camisas y camisolas de inspiración oriental con cuellos perfectos, vestidos-blusa tipo albornoz con mangas jamón que son la pura perfección, faldas y faldones con repulgos y volúmenes tan llenos de gracia que nadie, salvo ellas podían lograr. Pero también hicieron piezas estrechas, justas y con la costura precisa.

Qué bueno que regresaron quienes fueron las superestrellas de Fashion Week durante muchas temporadas en años pasados. Demostraron ‘sin piedad’ porqué conforman una de las mejores marcas mexicanas. Han hecho ver que no es cortar un cuadro de tela y coserlo, es saber qué clase de tela se ha de elegir, en qué dirección se debe modelar y cortar, por supuesto, demostraron cómo se debe de confeccionar.

La mejor palabra para describir el trabajo de Julia y Renata es: FENOMENAL. Pero esta vez prefiero expresarlo como lo hacemos los mexicanos:

¡¡¡Su colección no tuvo madre!!!

P.D. Que las nuevas generaciones de diseñadores vean el ejemplo de cómo se hacen las cosas por favor.

Créditos fotográficos: Edgar Tescum y Fashion Week México

 

 

 

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