DIOR: el modisto que de verdad amó a la mujer

by Rapha Huerta 487 views0

“Las mujeres serán quienes te lleven a la cúspide” le vaticinó una adivinadora de Granville cuando Christian Dior ni soñaba con convertirse en modisto. Madame D; la cartomántica, tenía razón, las mujeres posicionaron a Dior en lo más alto de la moda internacional. Su éxito, el que a todos deslumbraba, a él, lo atormentaba, lo sufrió tanto y volvióse tan obsesivo que un día, cayó sin vida dejando un legado inconmensurable para la historia de la indumentaria femenina”.

Por Raphael Huerta

Cuando recibí una llamada nocturna de Fusoni informándome que llegaron invitaciones para la exposición de Christian Dior: Couturier du Rêve en París, creí estar soñando, pero no fue así. Dos participaciones, una destinada a “Madame Anna Fusoni” y la otra para “Monsieur Raphaël Huerta”. “(…) En la fecha que decidan acudir, será un placer abrir las puertas de Les Arts Decoratifs para ustedes. Agradecemos su atenta confirmación (…)”. No quedaba de otra más que preparar el equipaje para volar a la ciudad del amor. Esta clase de oportunidades jamás se desperdician.

20 días después me encuentro aterrizando en solitario sobre el Charles de Gaulle porque Madame Fusoni tenía compromisos previos. El amabilísimo conductor del Uber me ha dejado en el fabuloso Hôtel Brighton, ubicado en la archi parisina Rue de Rivoli, me hospedaré aquí por recomendación de la reconocida columnista Mari Rodríguez Ichaso de la revista VANIDADES –ella es una de las responsables de que yo guste de reseñar a detalle lo que observo-. Qué maravilla de lugar, muy adecuado para el motivo de mi visita a la bella capital gala ya que tan sólo hay que caminar unos metros para arrivar a Les Arts Decoratifs; un museo de vanguardia que pertenece a la dirección del Museo de Louvre.

Las filas de gente son largas, pero yo llevo una gran ventaja, la invitación que sólo debo entregar al guardia para que se me abra paso, caramba que hasta se siente uno importante, es entonces cuando la magia comienza.

Destaco que esta exposición abarca al menos la mitad del lugar y que mínimamente 3 horas serán necesarias para hacer el recorrido, 5 si son obsesivos como ‘moi’ y gustan de enfocar la mirada hacia los detalles más pequeñitos. Qué bien nos vendrían unos abanicos a todos, el lugar está que arde, el verano parisino es indomable e infatigable, a pesar de esto las salas se encuentran atiborradas de gente. Narraré lo observado por medio de las palabras que considero más adecuadas para la descripción de esta muestra:

Carísima o invaluable: porque con los 300 vestidos seleccionados para la retrospectiva y tomando en cuenta los altísimos costos de cada pieza, probablemente podríamos abatir la hambruna en el Norte del África por años. Dior no tenía intenciones de ser ‘el diseñador’, a pesar de que no provenía de una cuna precisamente humilde y austera sino de un entorno burgués y adinerado, se mantenía como un hombre humilde y atento que sorpresivamente vio en sus manos la oportunidad de devolver la femineidad a las mujeres, la misma que se había perdido tras la segunda gran guerra.

Estilosa: porque los curadores unieron su propia visión a la de Maria Grazia Chiuri y LVMH para diseñar un montaje que fuera no sólo una oda a la visión y forma de vida de Dior, sino que fuera delicioso ante la vista del espectador. Dior amaba la comida y la buena mesa, entonces, puedo decirles que esta exposición es un banquete gigantesco que te ofrece absolutamente todos los platillos, bebidas y todos los postres, así como todos los sabores,  siluetas, colores, aromas y texturas de la casa. Es una muestra que resulta cercana a pesar de que nosotros como visitantes debemos guardar medio metro de distancia entre el maniquí y nuestro propio cuerpo. La magia de Dior se convierte en una experiencia casi palpable.

Majestuosa: esa es la palabra. Se trata de un homenaje con el que se honran los 70 años de existencia de la mítica casa francesa, hasta han creado una réplica de la fachada original del número 30 de la Avenida Montaigne (se dice Montañe); el hôtel particulier (entiéndase como edificio o town house) que fue comprado por Marcel Boussac a petición del propio Dior porque, no había otro lugar en París que fuera más adecuado para instalar las oficinas, atelier y la boutique. Además de que, como era lógico, también se seleccionaron las mejores piezas de los períodos de cada diseñador que sucedió a CD tras su fallecimiento: YSL, Marc Bohan, Ferré, Galliano, Raf Simmons y hasta la ‘recién llegada’ Chiuri.

Embriagadora: los 3 mil metros cuadrados que han sido ocupados por esta retrospectiva se han acomodado de forma cronológica y temática, de modo que podamos conocer más a fondo la vida y gustos de Dior. La primera fase es protagonizada por fotografías, figurines, manuscritos, imágenes publicitarias, así como su pasión por el arte en todas sus manifestaciones, llevándonos hacia un área que resulta ser la colección privada de Dior; ecléctica y vanguardista. Conforme uno se adentra, a cada paso nos encontramos con un abrigo, un vestido de gala o unos zapatos que nos roban el aliento. Sombreros, guantes, tocados, bolsos y hasta sus emblemáticos perfumes conservados en botellas-joya nos sonríen desde los aparadores en los que se encuentran protegidos y felices de volver a la vida una vez más.

Impredecible y sorpresiva: de repente nos encontramos en un área de color blanco inmaculado en la que se yerguen las glasillas –prendas muestra sin color, primer intento, o esqueleto del diseño- de tela blanca que evidencian los exhaustivos procesos de construcción y confección. Así mismo, se tiene la oportunidad de ‘ver de cerca’ cómo se trabaja en los talleres de Dior; dos ‘couturiers’ se encuentran dialogando y explicando los métodos de costura, planchado así como el montaje de los forros, la calidad de los textiles, etc. Una experiencia sin igual.

Explosiva: llegar a la parte final es como sentir una estallido, decenas de vestidos ultra glamorosos, con bordados de pedrería. Los encajes, las sedas, las gasas y las tafetas abrazan los cuerpos de los maniquíes de la forma más elegante y seductora. En la cúspide, la prenda que resulta ser la más amada y odiada, el traje de alta costura hecho con láminas de oro, diseñado por Galliano, aquella famosa interpretación de Nefertiti hecha para la primavera-verano del 2004.

Reflexiva y nostálgica: a eso nos invita a quienes observamos en silencio y conocemos de antemano la historia de Dior y su maison. Bien dijo Wallis Simpson: Ninguna mujer puede ser demasiado delgada o lo suficientemente rica. Tenía razón, en esta vida al parecer no se puede tenerlo todo y el amable Dior es el ejemplo más claro de ello. Fue un hombre que aprendió a vivir solitario rodeado de sirvientes y cartománticas que lo ayudaban a calmar los nervios porque se había convertido en un hombre supersticioso, tanto que antes de entrar al edificio central de Dior en Montaigne, daba 8 vueltas a la manzana. En esta exposición conocemos cada creación suya, sus ideas y miramos los metros y metros de tela para la confección de un vestido, pero nadie nos ha hablado de la soledad de Dior como hombre. Un caballero con tanto ingenio, con tanta creatividad y que además, era educado y refinado, tenía la mala suerte -¿mala suerte?- de ser regordete pero lo suficientemente adinerado como para pagar curas de adelgazamiento y desinflamación en Italia con tal de conseguir los favores y las caricias de los jóvenes garcons que le interesaban, lo hizo hasta caer muerto en Montecattini. Sin embargo su muerte también sirvió para convertir a la maison en una empresa emblemática, asegurando el éxito de las colecciones venideras. O quizás, poniéndonos románticos, fue avisado que el reinado y prosperidad de su marca apenas comenzaba, así que deseó morir para observar a la más hermosa de sus creaciones; su casa de moda, en todo momento, a todas horas.

70 años después de la fundación de su firma, se debe encontrar muy complacido al ver que el mundo sigue rendido a sus pies y acude a visitar esta impresionante exposición. Queridos lectores, si viajan a París, “Christian Dior: Couturier du Rêve” debe estar en la lista de prioridades. La muestra estará abierta al público hasta el día 7 de enero de 2018. Para mayor información visiten www.lesartsdecoratifs.fr

 

 Las imágenes aquí presentadas pertenecen a KS NEWS by AF

 

 

Visita la Edición 86 de KS NEWS BY ANNA FUSONI:

Edición 86

 

 

 

 

 

 

“Las mujeres serán quienes te lleven a la cúspide” le vaticinó una adivinadora de Granville cuando Christian Dior ni soñaba con convertirse en modisto. Madame D; la cartomántica, tenía razón, las mujeres posicionaron a Dior en lo más alto de la moda internacional. Su éxito, ése que a todos deslumbraba, a él, le atormentaba, lo sufrió tanto y volvióse tan obsesivo que un día, cayó sin vida dejando un legado inconmensurable para la historia de la indumentaria femenina.

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