Hace 32 años…

by Anna Fusoni 2.206 views0

Hace 32 años se hizo la primera convocatoria para el MODAPREMIO, con fechas de entrega para noviembre durante la tercera edición de Salón Boutique, una feria que reunía a los confeccionistas del altiplano para juntarlos con clientes y compradores potenciales.

Era un mundo diferente al de ahora. No había importaciones de ropa, ni de accesorios, ni de nada. Cuando alguien viajaba a los EE.UU. se le pedía que trajera una bolsa M&Ms o una caja Mars Bar ¡de contrabando! No existía el concepto del lujo y las palabras fast fashion estaban a años luz de aparecer en el léxico de la moda. Había muy pocos diseñadores y los pocos que había se dedicaban a las novias, cortejos, anfitriona y gala, además de hacer sastrería.

La industria de la confección nacional era sólida y proveedora única de los grandes almacenes y de las departamentales, boutiques y negocios de moda del interior del país.

Había poco más de media docena de escuelas dedicadas al diseño de moda y la carrera de diseñador no era la opción de vida y negocio que es hoy en día. El CETIS 9 o Corregidora de Querétaro era de donde se graduaban costureras, sastres y diseñadores para trabajar en la boyante industria de la confección. A pesar de ser una escuela de “gobierno”, la preparación en corte y confección era impecable; hasta el día de hoy, los y las mejores patronistas son egresados del CETIS 9 o Puerto Rico, rebautizada con el nombre de la isla que aportó fondos para su reconstrucción después del sismo del 85.

Viendo tres décadas hacia atrás, el entorno de diseño y moda en México era casi inexistente si lo comparamos con lo que sucedía en otros mercados: el Londres de las hombreras, los tacones de aguja, de Prince, Lady Di y Grace Jones; en París, Lagerfeld trasformaba Chanel; era la Italia de Armani, Versace, Missoni y hasta Fiorucci; en los EE.UU., las marcas crecían como Nike y Reebok y los diseñadores se convertían en marcas como Halston. Eran los ochentas libres de toda regla minis, midis y maxis convivían sin problema.

En Mexico, las marcas seguían la pauta internacional

Hace 32 años, el 19 de septiembre a las 7:17:47 de la mañana, tembló. Hubo tragedias de muchos tipos. La de las costureras fue de las más significativas. Cientos de mujeres quedaron sepultadas en edificios sobrecargados con máquinas de coser, mesas de corte y almacenes de telas en Izazaga, la fashion avenue del entonces Distrito Federal, y en la zona centro de la ciudad que era y sigue siendo el corazón de la confección nacional.

Se creó el Patronato Moda Pro México, encabezado por Manuel Méndez y Armando Mafud, para apoyar a las costureras. Eramos pocos, pero muy enfocados.

El primer MODAPREMIO no se llevó a cabo, pero Salón Boutique, refugiado en el Krystal de la Zona Rosa, gracias a generosidad de Yolanda Vargas Dulché –la creadora de Memín Pinguín y autora de telenovelas como Rubí, Yesenia y El Pecado de Oyuki—fue un éxito rotundo porque llegaron compradores de todos lados a reconectar con sus proveedores y conocer sus propuestas para la siguiente temporada, primavera-verano 1986. La vida siguía, la moda siguía con la vida.

El 19 de septiembre del 2017 a las 13:14:40, la furia de la naturaleza volvió a azotar al país. Cimbró a un entorno de la moda completamente distinto al del ’85; un entorno cuajado de protagonistas   diseñadores, bloggers, stylists, image makers, influencers, algunos que no habían nacido hace 32 años; un entorno interconectado gracias a las redes sociales que permiten enterarse de todo a gran velocidad y responder de inmediato.

Hoy, muchas de las empresas que sobrevivieron el 85 siguen vigentes y son parte de una muy cambiada industria de la confección que ha ido decreciendo como generadora de empleos, fabricando en oriente para poder competir con el nuevo sistema global de moda; los más de un millón y medio de empleos de entonces, hoy escasamente se llegan a 400,000.

En la actualidad en lo que a diseño se refiere, con el boom global del fashion, hay cientos de escuelas que ofrecen la carrera de diseño de moda y hay miles de estudiantes con la cabeza y el corazón llenos de ilusiones que sueñan con las candilejas del éxito que ven en sus teléfonos; viven el espejismo de la moda sin saber que a nivel global, menos del 5% los diseñadores llegará a colmar sus sueños y que el 80% de las nuevas marcas fracasarán antes de cumplir cinco años en el mercado.

Sin embargo y pesar de las cifras que parecieran desalentadoras, la moda y el diseño en México gozan, en la actualidad, de muy buena salud.

Para sobrevivir en la actualidad, el emprendimiento es la solución y un reto que debe enfrentar el diseñador cada vez con mayor profesionalismo y capacidad de autocrítica. Además de que la competencia está canija porque ya no se trata de competir con sus pares mexicanos, se trata de medirse con sus pares globales: un diseñador en Hong Kong; un colectivo en la India; los nuevos valores rusos. No hay más que ver cuantas fashion weeks hay en el mundo para darse cuenta que la moda está de moda y para sobresalir, en el entourage personal o en el escenario global, hay que esforzarse.

A diferencia de hace 32 años cuando las empresas se ensimismaron en sus tragedias, hoy los diseñadores-emprendedores han levantado la mano, y además de salir a las calles a ayudar, crean productos de moda para recaudar fondos en apoyo a los damnificados. Todos quieren ayudar, todos proponen. Es una dinámica totalmente diferente a la de hace 32 años, en parte por el espíritu de las nuevas generaciones (me niego a llamarlos millenials, centennials o generación something) que se refleja en su capacidad colaborativa, pasión y, sobre todo, en el emprendimiento y la autosuficiencia.

El efecto Frida lo comprueba. Apenas nos estábamos sacudiendo el polvo y haciendo el recuento de los daños, que Frida, la perra rescatista, se había convertido en un icono y las playeras alusivas a este especialísimo can para conseguir fondos ya circulaban en las redes. Hasta ya hay una piñata Frida.  Sin duda el espiritu combativo de Kahlo, la Frida original, sigue y esta nueva Frida deja una huella indeleble en nuestra memoria colectiva.

Lo que es importante es que la magia, la de Frida y la de la generosidad, siga más allá de este primer ímpetu colaborativo. Los meses que vienen serán largos. Que la mano generosa de las nuevas generaciones siga actuando y que la moda como recaudadora de fondos, tanto reales como emocionales, siga operando; entonces sabremos de que está hecha la moda mexicana, cuanto ha madurado en estos 32 años. México necesita de sus emprendedores para reactivar la economía, necesita de sus sueños para dejar atras la pesadilla, necesita que sigan con la mano levantada para que el fenómeno Frida siga y se multiplique.

Así el slogan “Mexico está de moda” dejará de ser una expresión hueca y poco fundamentada, para convertirse en una realidad de la moda mexicana del siglo 21.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>