¿Buscas nuevas opcione$$$$ como diseñador?

by Anna Fusoni 1.541 views0

El entorno de negocios del diseñador mexicano cambia y se enriquece, desde el punto de vista de experiencias, desde luego, y desde el punto de vista económico, quizá. El chiste es ponerse las pilas y saber detectar las oportunidades  y administrarlas sin engolosinarse ni proyectarse como la última Coca Cola del desierto para que el ejercicio resulte en un Ganar-Ganar para todos.

Hoy en día, por ejemplo, los diseñadores nacionales high end, esos que cuentan con un nutrido  entourage, un gran rebaño de followers y un buen numero de influencers que lucen sus creaciones en Instagram…tienen opciones de ingreso que nunca antes soñaron los diseñadores de generaciones anteriores.

Diseñadores top de México se dan a conocer en Sonora.

Como ahora enviar boletines de prensa no se estila, me remito a lo que me dicen mis fuentes, dignas y no tan dignas…el proyecto Galindo/Mergenthaler, Diseñando México 32 que lleva a diseñadores mexicanos a presentarse en diferentes estados de la república para que la sociedad local los admire en vivo y a todo color. Queda claro que los diseñadores son la atracción principal por lo que los organizadores les asignan un pequeño incentivo $$$ por su tiempo, esfuerzo, imagen, creatividad y el acarreo natural de sus redes sociales. Los desfiles se llevan a cabo en lugares interesantes, gracias al talento que tiene Mergenthaler para convertir en venues fashion espacios poco usuales. Los diseñadores participantes obtienen gran visibilidad en círculos sociales y medios locales que puede traducirse en ventas a través de e-commerce o en showrooms locales. Los asistentes tienen la oportunidad de producirse y conocer algo del glamour chilango.  Así,  todos satisfechos.

Aparentemente, DM32 recibe apoyo económico tanto del gobierno estatal como de la IP de la entidad para realizar el evento. Se capitaliza la presencia de los top mexicanos para darle relevancia a un diseñador local.  Cuando DM32 se celebró en Hermosillo, en la pasarela se presentó la diseñadora sonorense de Valeria Larriñaga, muy reconocida y cotizada entre la sociedad local pero con poca proyección nacional; después de haber estado en DM32, Larriñaga fue incluida en el programa OI 2017 de Fashion Week México y asi llegó a la Carpa Astros en el Ombligo de la Luna, patrocinada por Red Velvet de Magnum. Sin duda, un ejercicio de Ganar-Ganar para todos los involucrados. Ademas al fashion entertainment de la pasarela hay que agregar la presencia de Gustavo Prado, cuya lengua desaforada que le pone sabor al caldo de la moda.

En paralelo, surgen otras fuentes de ingreso aalgo o mucho más rentables para el diseñador que el periplo DM32. Dado que de un tiempo para acá, el diseñador y su colección de temporada son la nueva entertainment experience de los eventos hoteleros high end en puntos de playa…el diseñador se une al menú de opciones de entretenimiento donde hasta ahora han estado los cantantes, standupistas, cómicos, ballets, DJs y grupos musicales diversos. Los entertainers cobran, el diseñador también.

Aparentemente, por presentarse en una pasarela tropical turística, el diseñador invitado puede llegar a cotizarse hasta en $80,000.00 más trasporte, hospedaje, viáticos, para su troupe que incluye su RP, su influencer consentida y dos ó tres asistentes.

O sea…el fashion entertainment cuesta.

Antes de que se caigan de la silla de sorpresa o de indignación o ambas cosas, que les quede claro que esta es una realidad global. Traer a Christian Siriano a Google Fashion costó $40,000.00 USD, si  dólares, (negociado de un presupuesto inicial de $80,000.00) más desde luego boletos first class para el y su entourage con hospedaje cinco estrellas y un programa de actividades turísticas; tener la colección de Varvatos, sin diseñador, costó $25,000.00 USD  Asi que no está mal que se vayan acostumbrando los que usan al talento de los diseñadores, a ser más recíprocos monetariamente hablando

Esta nueva realidad me trajo a la memoria como en Fashion Week México, etapa José Andrés Patiño, había diseñadores a los cuales se les pagaba por “por estar”. En la actual versión del Fashion Week, los diseñadores deben pagar “por estar” y eso lo hacen por medio de patrocinios de las marcas que también quieren “estar”. “Estar” implica entrar a la batalla del digital marketing, seducir directamente a los consumidores y hacer que un producto sea deseable a través de la esencia intangible de la moda en espacios reales y ¿que mejor manera de darse a conocer, diseñador y marca, que a través de una pasarela cuajada de Instagramers? Eso lo han entendido perfectamente las distirbuidoras de autos y ahora tenemos pasarelas como la reciente Laredo Fashion Week, patrocinada por el distibuidor de MB local. Se espera que los diseñadores participantes hayan recibido algún tipo de remuneración por llevar el fashion entertainment a esa ciudad fronteriza.

Ahora bien y antes de que saquen sus calculadoras y sus deditos empiecen a danzar sobre la calculadora hay REGLAS. El diseñador NO cobra por presentarse en pasarelas de expos profesionales, tipo ANPIC, SAPICA, INTERMODA y demás que son, a final de cuentas foros profesionales de exposición para darse a conocer en otros entornos comerciales; tampoco cobra a instituciones educativas ni a concursos. Y que quede claro que para lograr exclusividad no se puede ser diseñador ajonjoli que anda de San Pitiringo en San Pitiringo. Hay que saber darse a desear de lo contrario con la velocidad de las redes sociales, las colecciones pierden frescura e impacto.

Obviamente, organizadores y diseñadores tambien negocian entre ellos, sus acuerdos serán privados y cada uno sabrá cual es su zona de confort económico para lograr el deseadísimo Ganar-Ganar.

Recuerda: No se trata de ser la última coca cola del desierto, sino ser la mejor opción para ganar-ganar.

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