“Criticar y ser criticado… ¡Que Dior nos agarre confesados!”

by Rapha Huerta 78 views0

Comienzo a escribirles, queridos, citando las inteligentes además de sabias palabras de un personaje  tan ficticio como un dibujo animado, pero tan real como como la vida misma: Anton Ego, el indolente y fatuo crítico que escribe reviews sobre los platillos de los mejores restoranes de París en la cinta “Ratatouille”, en la que una impetuosa y talentosísima ‘rata silvestre’ descubre su pasión y talento para cocinar.

“La vida de un crítico es sencilla, arriesgamos poco y tenemos poder sobre aquellos que ofrecen su trabajo y su servicio a nuestro juicio, prosperamos con las críticas negativas, divertidas de escribir y de leer, pero la triste verdad que debemos afrontar es que en el gran orden de las cosas cualquier basura tiene más significado que lo que deja ver nuestra crítica. Pero en ocasiones el crítico sí se arriesga cada vez que descubre y defiende algo nuevo. El mundo suele ser cruel con el nuevo talento… Las nuevas creaciones, lo nuevo, necesita amigos (…)”.

¡¿Qué tal?! Duro, ¿verdad? Les aseguro que han de sentir un nudo en la garganta al escucharlas en la propia voz del personaje en cuestión. ¿Por qué? Porque es cierto. Las personas somos crueles, algunas expresan su impiedad vía palabras cultas y profundas, otros las ofrecen con lenguaje más florido y quizá, vulgar, mientras, muchos más propinan aspereza con palabras de sabor indiferente.

Les comento esto en pos de contarles mi experiencia como oyente en un panel de moda, liderado por Gustavo Prado, director la bien conocida agencia Trendo Mx y autor de Mextilo; Memoria de la Moda Mexicana. El tema a tratar sería la moda mexicana en los próximos diez años. Se explicaría con hechos comprobables el porvenir de la industria y las tendencias.

Me he llevado tremendo disgusto al seguir el desempeño de las personas que acompañaban a Prado en el panel: blogueras ‘reconocidas’ que aportan un crecimiento a la moda mexicana. No es que sea yo un detractor de las comunicólogas, diseñadoras de moda o de imagen, que crean un site para plasmar su visión, no es que quiera establecer una crítica cerril y negativa -mucho menos ofensiva- de su trabajo en las redes; sin embargo, el que calla otorga y no puedo callar.

Resulta, para decepción mía, que las insignes influencers no poseen ni el más mínimo atisbo de gracia y conocimiento para hacer buen uso de la voz que les fue otorgada. Teniendo la valiosa oportunidad de evidenciar el porqué tienen el poder de establecer un parámetro que muchos han de seguir, se transformaron en alumnas de secundaria exponiendo un tema NO estudiado. Cada una repetía con voz sosa las palabras que su antecesora pronunciaba, la falla del micrófono podría ser una buena justificación, sin embargo, uno debería hacer escuchar su voz con o sin el micro. Se comprobó que la única persona que merecía nuestra atención era Prado; cuya visión del futuro de la moda mexicana se basa en la observación del presente.

Al parecer las bloggers que nos acompañaron pensaron que la palabra cool las ayudaría a expresarse debidamente. No es así. Hay que prepararse mejor para merecer ser llamadas líderes de la opinión digital, aunque su medio natural es la red; es necesario formarse integralmente para no vivir este tipo de situaciones embarazosas, empero. Probablemente medio mundo aplaudirá pero entre la multitud siempre habrá tres personas que no sigan la corriente.

Le hemos dado poder de juicio e influencia a gente que resulta fenomenal siempre y cuando permanezcan a la sombra de su página de internet o bajo la protección de un seudónimo. Deberíamos, como espectadores, volvernos más exigentes evitando relacionar la palabra influencer con capacidad, conocimiento y profesionalismo.

Ojalá la experiencia no me hubiera dado la oportunidad de decir ni ‘pío’. Pero, ¡Ojo! Así como yo señalo los errores de los desfiles o el dobladillo mal hecho, he de recibir igualmente críticas sobre mi trabajo, positivas o negativas son bien recibidas siempre que sean  hechas por gente que de verdad sabe lo que dice. Nuestro grado de preparación y humanidad queda expuesto a la hora de saber reconocer cuando fallamos. A las críticas estamos  expuestos todos y me parece que una buena observación de nuestro desempeño en lugar de causar efectos aciagos y cenizos, siempre nos hace bien.

Anton Ego afirma que “el talento joven necesita amigos”, pero hay que saber distinguir el verdadero talento; cocinado a fuego lento y con todos los ingredientes correctos, antes de aplaudir aquél que se ha preparado con la misma rapidez de una pizza FUD. Y para ello, queridos, nosotros también debemos estar ‘cocinados’ de la misma manera.

KISS KISS!! HUG HUG!!

——Raphael——-

Ilustración: Quirarte.

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