LOS MALOS MODOS Y LAS MALAS MODAS DE LOS DISEÑADORES EMERGENTES

by Rapha Huerta 518 views0

El Itinerante Opina:
¡Hola darlings! ¿Cómo están? Espero que igual que un clutch Akbal de Pineda Covalín  –fantásticos y coloridos-, les quiero contar mi última experiencia en nuestra bien amada industria del mexican fashion, como ya se imaginarán, mi desempeño como Editor at Large o Editor Itinerante para KS News by Anna Fusoni, me permite tratar directamente con diseñadores de moda, fotógrafos, modelos, RP’s y demás personajes involucrados con el gremio, además de asistir a MBFWMX, Intermoda, y hasta uno que otro San Pitiringo Fashion -si no han leído esa columna visiten www.ks.com.mx-

El puesto viene también con ciertos privilegios: apreciar las prendas de una colección prácticamente a la altura de mi rostro para observar con todo detalle la construcción de la ropa e incluso, algunos creativos solicitan que mi ojo biónico ‘juzque’ su trabajo antes de llevarlo a producción, comercialización o exposición en pasarela. Esto me inspira a seguir trabajando y analizando concienzudamente los pormenores de la industria. Sin embargo, como en toda profesión, me he encontrado con diseñadores cuyo comportamiento deja muchísimo que desear, especialmente porque, en pocas palabras, se sienten el eslabón perdido de la moda, el próximo Marc Jacobs, el nuevo McQueen o peor, se piensan Christian Dior reencarnado y nacido en México.

Para narrarles mi historia, les clasificaré el tipo de diseñadores que he conocido, aunque, claro está, no todos son ‘pesados’ ni se comportan como si tuvieran el hígado atravesado, tampoco se debe generalizar. Primero conocí a la joven diseñadora de moda que es igual de tiesa que un maniquí, tan sobrada de sí misma que te mira por encima del hombro -alta, blanca, esbelta, bonita, and she knows it– pero además procura que nadie se dé cuenta de que viaja en camión -¿Por qué avergonzarse? Cariño, es fácil, viajes en autobús, taxi, uber o la limosina de Blair Waldorf, subes y bajas con la misma gracia y aplomo. Punto-. También he conocido al diseñador ultra racista que no se ha dado cuenta de que su piel es morena… Ni cómo ayudarle. Luego está aquél que alza la voz criticando a los esnobs y demás gente que sólo habla de ‘labels all day long’, pero él mismo pronuncia cada palabra como si llevara tres kilos de papa en la boca, asegurándose de que te enteres que estudió en La Ibero de Santa Fé. Cuentan con un lugar propio los colegas que se ofenden, gritonean y se ponen muy ‘crazy’ si los llaman ‘costureros’; saber coser es la base de nuestra profesión, si no sabes hacerlo no puedes liderar a tu equipo de oficialas, ¿por qué enojarse por un oficio que es inherente al diseño de moda? Luego están los ‘modistos’ con delirio de persecución que piensan que todo mundo les quiere robar la idea porque algún colega igual de novato les pide un consejo, o se sienten salvadores de la nación porque trabajan hombro a hombro con artesanos de la sierra o de algún pueblo mágico, no mis amores, el trabajo con artesanos se está prostituyendo demasiado y están a nada de ser mainstream debido a que la mayoría están ‘diseñando’ indumentaria muy parecida. Es genial exponer la artesanía mexicana pero ojalá le pongan más coco  a la hora de diseñar para que en pasarela no enseñen un ‘jorongo’ más, igual que en la temporada pasada, la antepasada y ahí le paro porque me puedo ir como hilo de media mencionando los años.

La experiencia de la que les conté al principio la he tenido con un diseñador -si es que así podemos llamarle- sin educación y con muy malos modos -ojalá que sus ‘modas’ al menos sean mucho mejores que su actitud-. El jovenazo pensó que podría mangonearme, exigir u obtener cualquier cosa que se le ocurriera demandar. Inicialmente quise creer que sus dedos actuaron más rápido que su mente, que no reflexionó ni leyó lo escrito antes de presionar “enviar”. Pero como a mí me encanta observar, atendí cada palabra; había signos exclamativos que definitivamente demostraban que el señor trataba de darme una orden.

Es preocupante ver cómo la gente es experta para ponerse el pie a sí misma. Es inaudito que los diseñadores novatos estén comportándose mucho más altaneros que los más reconocidos –y muchos de estos, son personas sencillísimas y accesibles-. ¿Pues qué comieron que se sienten invencibles? Tienen que hacerse a la idea de que en esta, como en cualquier otra industria, la gente merece respeto, sea cual sea el nivel de jerarquía en que se encuentre. Hay que demostrar que se esfuerzan por superarse, que se han educado y cultivado, que saben relacionarse entre colegas y profesionales. Pareciera que nadie les ha informado que de boca en boca se les puede caer la reputación y el prestigio, si es que lo tienen.

No deberían sentirse el Alfa y el Omega cuando apenas van comenzando el camino, y mucho menos si los dobladillos de sus prendas tienen el mismo aspecto de un fideo ‘Maruchan’. Finalmente me permito recordarles que la moda mexicana es una rueda de la fortuna. Si no me creen, vayan a preguntarle a ‘Fulanito de Tal’, que ayer estuvo arriba pero hoy, está abajo, es más, ya se bajó del juego. ¡Itinerante Dixit!

RAPHAEL HUERTA.

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