¿Copia, fusil o plagio…?

Es un tema candente, sobre todo para las grandes marcas que reportan perdidas billonarias por el pirataje de sus productos ícono.

Pero vayamos a un tema más especifico que indirectamente atañe al mundo de la moda. En el 2012 Apple demandó a Samsung por plagiarse ciertos aspectos del diseño del IPhone, como las orillas curvas. La corte en los EEUU le dio la razón a Apple y dictaminó que Samsung debería pagarle 1 billón de dólares a Apple, equivalente a las ganancias obtenidas de la venta del teléfono del diseño plagiado por Samsung. Esto siguiendo una ley de patentes que dice que el que copia debe pagarle al dueño de la patente, el total de los ganancias obtenidas por la venta del producto con los detalles plagiados.

Obvio, Samsung se está defendiendo como gato boca arriba, argumentando que solo debe pagar un porcentaje de las ganancias, ya que el plagio es solo un porcentaje del diseño del IPhone. Entre abogados te veas…

El punto aquí es que la semana pasada más de 100 diseñadores de moda , presentaron lo que legalmente se conoce como “amicus brief” o sea un documento amistoso en apoyo a Apple. El amicus lleva nombres como Ghesquière, Alexander Wang , Calvin Klein, Van Noten, Paul Smith , Alber Elbaz , entre muchos más, incluyendo marcas de prestigio.

Desde luego, esto solo se puede hacer con diseños que han sido patentados. La patente que dura 15 años, en los EE.UU. cuesta entre 4 y 6,000 USD mas gastos legales.

Según un reciente artículo de Business of Fashion, en el 2015 se hicieron más de 25,000 registros de patente de diseño y para ejemplificar la utilidad de un registro, se consigna el caso de la demanda de Lulemon en contra de Calvin Klein, por haber copiado o pirateado ciertos elementos de diseño que la empresa tenia patentados.

Por el costo, tanto diseñadores y marcas registran patentes de diseños de abolengo que son patrimonio y de producción frecuente…no andan patentando diseños que cambian cada temporada, pero si diseños de largo alcance como es la Kelly Bag de Hermes que está patentada y protegida por todos lados y aún así tienen problemas con los grandes piratas asiáticos.

Por todo lo anterior, una comunidad indígena como la de Santa María de Tlahuitoltepec bien podría patentar el diseño del bordado de sus blusas ya que es una tradición artesanal que no cambia temporada tras temporada. Sin embargo, es un poco difícil pensar en esta comunidad juntando para patentar su diseño en México, aunque los costos sean mucho menores que en EE.UU. o en Europa, para luego encontrarse que alguien lo copio en Europa donde no lo tienen patentado o que está a la venta en Antik Boutique cuya propuesta creativa está fundamentada en fusilarse cualquier cosa artesanal del mundo.

Lo que si es de vergüenza es que The Pottery Barn tenga como parte de su inventario cojines de bordados mexicanos Made in China. En este caso, la solución es la presión que pueda ejercer el consumidor final, de ahí en fuera es desgaste para todos los involucrados es enorme e infructuoso.

Captura de pantalla 2016-08-12 a las 5.55.05 p.m.

Entonces la ética queda en manos del consumidor. Cuando sabes que algo ha sido plagiado y hecho en China, recházalo, de igual manera que se deben rechazar los productos piratas que venden los ambulantes en cada esquina; porque mientras haya quien compre piratería, habrá quien venda.

Captura de pantalla 2016-08-12 a las 5.54.32 p.m.Entonces en vez de plantearse como ir tras los piratas que se multiplican como cucarachas, habría que plantearse como crear consciencia en el consumidor final y que sea este quien proteja un diseño, ya sea de diseñador o de una comunidad indígena.

https://www.businessoffashion.com/articles/news-analysis

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *